El cuerpo del performer necesita de un tiempo para su presentación pública, para salir de la invisibilidad. Es así como la interrelación del tiempo y el cuerpo es fundamental a la hora de la práctica performativa, conceptos indisolublemente integrados en el espacio que compartimos creadores y ciudadanos, en definitiva todos somos artífices de la etapa más importante del proceso artístico: la comunicación.